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CONSTRUPEDIA:Origen y Evolución de la Industria Azucarera Estatal en República Dominicana

Origen y Evolución de la Industria Azucarera Estatal en República Dominicana

La caña de azúcar fue introducida a la Isla por Cristóbal Colón en su segundo viaje. Su cultivo aumentó significativamente a partir de 1516 durante el gobierno de los Padres Jerónimos, quienes adoptaron un conjunto de medidas económicas en apoyo a la producción azucarera colonial.


Durante los gobiernos subsiguientes ocupados en forma sucesiva por Rodrigo de Figueroa y Alonso Suazo, las políticas de incentivo al cultivo de la caña y a la producción azucarera fueron continuadas y para 1527 en la colonia existían 19 ingenios y 6 trapiches, todos concentrados en las márgenes de los ríos Ozama, Haina, Nizao, Nigua y Yaque del Sur.


Desde esa época (Siglo XVI) la producción de azúcar de caña asume una posición importante en el orden económico. Estaba fundamentada en el trabajo intensivo de esclavos indígenas y africanos; y su mercado principal era local y sus excedentes eran enviados a Puerto Rico y a España.


Para finales del Siglo XVIII, la parte occidental de la isla comienza el desarrollo de la industria azucarera, la misma se realizaba bajo técnicas rudimentarias. Los molinos y trapiches eran de madera, el jugo extraído de la caña se procesaba en ollas de cobre, en fogones individuales los cuales se preparaban con leña. Este sistema se mantuvo hasta finales del Siglo XIX, cuando se origina el desarrollo industrial de la fabricación de azúcar.


Para finales del Siglo XIX se produce el cambio del ingenio motorizado por fuerza animal al uso de la máquina de vapor como fuente de energía, conformándose así el inicio de la industria moderna, lo que generó la expansión de los cañaverales y la instalación de ingenios mecanizados.


El desarrollo de la industria azucarera encontró apoyo en la masiva migración de exiliados cubanos, quienes vinieron al país como consecuencia de la primera guerra de independencia cubana (1868-1878), asimismo esta corriente migratoria se incrementó con la afluencia de ciudadanos puertorriqueños, que llegaron al país por razones similares.



La Industria Azucarera Estatal



De conformidad con la Ley No.7 del 19 de agosto de 1966, los ingenios que con anterioridad habían sido del Presidente Trujillo y que al momento estaban en manos del Estado Dominicano, pasaron a constituir el Consejo Estatal del Azúcar (CEA) en condición de organismo autónomo responsable del control y eficiente funcionamiento de los 12 ingenios del Estado.


En sus orígenes, el CEA desempeñaba una función clave en nuestra economía. Ocupaba alrededor de un 12% de las tierras cultivadas del país, aportaba alrededor de un 40% del total de las exportaciones, con lo cual garantizaba un 60% de ocupación a la fuerza laboral de la industria, además, en forma indirecta, garantizaba una gran cantidad de empleos a través de actividades que como el transporte, el comercio y otros servicios se generaban con la producción azucarera.


La industria azucarera estatal, desde sus inicios, tiene tres actores principales. Dichos actores son: los ingenios azucareros, las instituciones envueltas en el proceso de comercialización y venta del azúcar y los colonos.


El CEA controlaba doce ingenios de propiedad estatal y cuatro divisiones de apoyo, en la década de los ochentas fueron cerrados dos de estos Ingenios para orientar sus tierras a la diversificación Agrícola.


El mercado de los azúcares y mieles producidas en estos ingenios se comercializa a través del Instituto Azucarero Dominicano (INAZUCAR), que fija la política nacional con relación al mercado de las exportaciones y controla la comercialización interna de melaza y la Dirección Nacional de Control de Precios de la Secretaría de Estado de Industria y Comercio, que de común acuerdo con el INAZUCAR, fija los precios del mercado interno de los azúcares y mieles.


Los colonos azucareros representan unos 5,500 agricultores independientes que producen caña y la entregan para molienda a los ingenios del Estado. La relación de los colonos y las empresas azucareras del Estado está regulada por la Ley 491, promulgada el 23 de octubre de 1969, en la cual se establece, entre otras cosas, la forma de pago por caña entregada y procesada a los ingenios por los colonos azucareros.


En la década del 70, del volumen de azúcar producido en los ingenios propiedad del CEA, alcanzaba entre 800-900 mil Toneladas Cortas. Como subproducto, los ingenios del CEA obtenían la melaza, la cual es utilizada en la producción de una gran diversidad de productos, tales como el alcohol, levadura y alimentos para animales, y el bagazo, principal combustible utilizado en los ingenios azucareros.


El total de tierras bajo cultivo de administración sobrepasaba el millón y medio de tareas inglesas (1,568,900) y la caña de administración molida por ingenios, considerando la aportada por el colonato alcanzó los 6,329,345 Toneladas Cortas, con una productividad promedio de 3.42 Ton/Tareas y un rendimiento comercial, que en promedio fue de un 11%.


En la década del 80, se registraron niveles de producción y rendimientos similares a los del 70; sin embargo, a medida en que la década avanzaba, y como resultado del casi total abandono de las prácticas culturales en los cañaverales, la falta de inversiones o bien inversiones insuficientes en programas de cultivos, manejo varietal inadecuado, desatención casi total a las prácticas de riego y drenaje, se comenzó a notar una merma considerable en los niveles de producción que habían sido alcanzados.


A todo lo anterior, se sumó el inicio formal de los problemas de mano de obra para el corte y tiro de la caña, por la escasez de trabajadores nacionales y los problemas que en torno a la contratación de braceros haitianos, se presentaron entre ambos países.


De igual manera, en el ámbito internacional, la caída de los precios que experimentaron los precios del azúcar, en los mercados europeos y americanos, también contribuyeron al agravamiento de la crisis.


En el inicio de la década de los 80, los precios del azúcar alcanzaban los 18.9 centavos de dólares, pero en el 85, estos precios habían bajado a 4.09 centavos, lo cual no representaba ni siquiera los costos de producción. Esta situación de bajada drástica de los precios, mejoró en los años siguientes, pero nunca recobrando la situación del inicio de la década.


Las restricciones que la situación internacional impuso a las producciones de azúcares y mieles, motivaron que en el CEA se buscaran otras alternativas de producción, que entre otras cosas, mantuvieran el nivel de los ingresos, el empleo y el desarrollo de una economía agroindustrial basada en los principios de crecimiento industrial y desarrollo tecnológico.


Se inicia pues, la época de la diversificación de la industria azucarera, en la cual, se dirigió una parte de las operaciones del CEA hacia actividades agroindustriales, fabriles, energéticas, parques industriales y zonas francas, como forma de reorientar la capacidad productiva del CEA y del país, aumentando el producto bruto interno y mejorando el nivel de las exportaciones y al economía en sentido general.


Con estos objetivos definidos, se formularon modelos de inversión y de gestión que garantizaran el máximo aprovechamiento de los recursos a través de inversión conjunta de capitales con empresas o inversionistas interesados en el desarrollo de proyectos de diversificación agrícola.


En este marco se iniciaron: el Complejo agroindustrial Piñero (FRUDOCA), Agroindustrial Citrícola (Consorcio Citrícola del Este), el Complejo Agroindustrial Piñero (DOLE DOMINICANA), Agroindustria Citrícola (Consorcio Cítricos Dominicanos), el Proyecto de Diversificación del Ingenio Esperanza (cultivo de sorgo, maíz, gandul, yuca, habichuela, batata, etc.).


 


Fuente: http://www.quisqueyavirtual.edu.do/wiki/Consejo_Estatal_del_Az%C3%BAcar_(CEA)

 

 
 

 

 

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